Definición
El nódulo tiroideo es una neoformación
caracterizada por un tumor esférico dependiente
de la glándula tiroides, de tamaño variable
y etiología diversa. Es importante precisar que
se trata de un concepto clínico y no de una entidad
patológica definida.
El consenso nacional de nódulo tiroideo realizado
en el 2001 lo define como “condición clínica
caracterizada por crecimiento focalizado, único
o múltiple, en la glándula tiroides
(1)”.
Epidemiología
El nódulo tiroideo palpable se presenta en 4
a 7 % de la población general, pero si se busca
por medio de ultrasonido será de 30% y por necropsia
de 50% en la población general. Tiene una frecuencia
de presentación en el sexo femenino de 94% y
de 6% en el masculino, puede estar presente en todas
las edades, pero con una mayor incidencia entre la 3ª
y 4ª década de la vida
(2).
En nuestro medio, basados en un estudio del Hospital
General de México éste se presenta en
mujeres de 35 y 45 años, de medio socioeconómico
bajo con escolaridad primaria en su mayoría,
dedicadas al hogar, consumidoras de dieta hipocalórica
e hipoproteica, sin antecedentes relevantes ni datos
epidemiológicos que nos orienten a poder sospechar
de malignidad ni factores de riesgo identificables.
La relación entre género es de 13 a uno
a favor del femenino
(3).
Etiología
Se debe comprender por etiología del nódulo
tiroideo a las diversas posibilidades diagnósticas
que se manifiesten como nódulo en la glándula
tiroides, estos diagnósticos serán diferentes
en cuanto a frecuencia, dependiendo de la región
geográfica: la American Thyroid Associaton estableció
que 10% de los nódulos tiroideos son malignos
el resto pueden ser bocios coloides, adenomas y tiroiditis.
En Europa se considera al cáncer en 15%, hiperplasia
nodular (bocio) 60%, adenomas foliculares 20%, y tiroiditis
5%
(4).
En nuestro medio bocio coloide 67.5%, tiroiditis 5.4%,
adenomas 9.7%, cáncer papilar 15.2%, cáncer
folicular 1.8%, y cáncer medular 0.6%
(5).
Hay que destacar que hasta un 30% de los nódulos
tiroideos no diagnosticados en forma incidental en nuestra
población son malignos
(6).
¿Qué hacer con un nódulo tiroideo?
El objetivo fundamental en el estudio diagnóstico
del nódulo tiroideo es poder determinar la naturaleza
del mismo, en especial saber si se trata o no de cáncer,
esto se logra por medio de la clínica y estudios
para-clínicos que a continuación mencionamos
especificando su capacidad diagnóstica.
Manifestaciones clínicas
Las manifestaciones clínicas en nuestro medio
son
(7):
Síntomas
• Tiempo de evolución. Se presenta generalmente
con un promedio de 44 meses. (Siempre dependerá
del nivel socioeconómico y educativo del paciente).
• Dolor. Se presenta en 21.7% y generalmente se
debe a hemorragia y rara vez a necrosis tumoral.
• Disfagia. Se refiere a la compresión
extrínseca del esófago, se presenta en
27.3% con predominio en padecimientos benignos y crecimientos
hacia el tórax.
• Disfonía. Presente en 7%, no frecuente
pero denotará infiltración maligna al
nervio laringeo recurrente.
• Disnea. Se produce al tener crecimiento intra
torácico y compresión traqueal, está
presente en 7.7%.
n Crecimiento rápido en los últimos seis
meses. Síntoma asociado inicialmente a cáncer,
se presenta por igual en patología benigna y
maligna con una frecuencia de 56.3%.
Signos
• Cambios dérmicos. Su frecuencia es sólo
de 0.3% pero cuando se presenta será consecuencia
de infiltración dérmica maligna.
• Fijación. Se entiende por estar fijos
a planos profundos, se presenta en 15% pero puede ser
por infiltración maligna extracapsular o por
crecimiento importante de una neoplasia benigna.
• Ganglios. Se refiere a la presencia de ganglios
yugulares internos, en especial nivel tres y cuatro,
así como para-traqueales (nivel seis), se presentan
en 4.7%, sin embargo prácticamente se pueden
considerar patognomónicos de cáncer ante
un nódulo tiroideo.
• Delimitación. En 96.3 % están
bien delimitado y en 3.7% no, sin poder precisar si
es o no maligno.
• Hipersensibilidad. La presencia de dolor a la
palpación esta en 6.7% de los nódulos
y representa hemorragia o datos de tiroiditis.
• Consistencia. Puede ser blanda 25.3%, renitente
37.3%, dura 32.3% y pétrea en 4.7%, esta última
es consecuencia de calcificación benigna, las
demás consistencias pueden presentarse indistintamente
en patología benigna o maligna.
• Tamaño. Se presenta con un promedio de
1.1 cm (rangos de 0.5 a 12 cm) se considera que nódulos
de 5 a 7 cm son los que producen síntomas compresivos.
Antecedentes
• Radiación. En nuestro medio es raro,
se presenta en 1%.
• Historia familiar de cáncer tiroideo.
Se encuentra en 2.3%.
Debe destacarse que actualmente los datos clinicos “sugerentes”
de malignidad estan limitados en su capacidad diagnóstica,
ya que, afortunadamente, se diagnostican en forma temprana,
por tanto el estudio paraclinico tiene un papel relevante
para conocer la naturaleza de la lesión.
Estudios paraclínicos
Estado funcional
El perfil hormonal tiroideo puede determinar el estado
funcional por medio de la determinación de T4,
T3 y TSH, sí las dos primeras están elevadas
y la tercera baja se trata de hipertiroidismo (3% de
todos los nódulos tiroideos) lo contrario es
hipotiroidismo, sin embargo 97% de nódulos tiroideos
son eutiroideos
(8,9).
Ultrasonidos
El papel del ultrasonido es limitado, ya que en forma
práctica sólo nos indicará si dicho
nódulo es sólido o quístico, si
bien la posibilidad de malignidad en un nódulo
quístico es menor al 0.2%, en el caso de reportarnos
una tumoración sólida no podrá
determinar la naturaleza de la misma
(10).
Gamagrafía
El gamagrama con I 131 o 123 evalúa la funcionalidad
y anatomía de la glándula tiroides, el
realizado con tecnecio 99-m sólo nos indicará
la anatomía. Todos los estudios gammagráficos
permiten determinar si el tejido presente en el nódulo
tiroideo funciona como tal o ya no, captante o no captante
respectivamente.
En caso de no ser captante se puede evaluar la actividad
metabólica del mismo por medio de presencia y
función de mitocondrias del tejido al marcarlo
por medio del trazado Metoxi-Isobutil-Isonitrilo MIBI,
cuya ventaja es que al no captar este trazador en un
nódulo tiroideo la posibilidad de ser benigno
es de 100%, por el contrario si capta con este radio
fármaco sólo indica que el tejido del
nódulo tiene mayor requerimiento energético
e incrementa la posibilidad de malignidad, sin poder
comprobarla
(11).
Biopsia por Aspiración
con Aguja Fina (BAAF)
Es sin lugar a dudas la piedra angular en el diagnóstico
de malignidad en el nódulo tiroideo, con una
sensibilidad y especificidad por arriba de 90%, dependiendo
de la serie estudiada
(12,
13).
Es un estudio objetivo (citología), económico,
fácil de realizar y que de preferencia debe hacerse
junto al patólogo a fin de estar seguros de haber
obtenido muestra adecuada al momento de la punción,
de no ser así es conveniente esperar tres semana
para repetir la toma a fin de evitar errores diagnósticos
por inflamación
(14).
Se reporta en cuatro categorías diagnósticas:
a) benigno b) maligno, c) indeterminado (biopsia con
adecuada muestra pero citología celular limitada
o tumor folicular) d) insuficiente (muestra celular
insuficientes en número pese a dos o más
sesiones). Las dos últimas categorías
son no diagnósticas y deberán complementarse
con gamagrafía o cirugía diagnóstica
(15).
Decision terapéutica
Una vez que se ha evaluado por medio de clínica,
perfil tiroideo BAAF y gamagrafía se podrán
responder las siguientes interrogantes y por lo tanto
tomar la decisión terapéutica adecuada:
¿Cuándo
observar un nódulo tiroideo?
1. Citología benigna en nódulo asintomático.
2. Nódulo quístico con MIBI negativo sin
recidiva.
¿Cuándo
operar un nódulo tiroideo?
1. Citología sospechosa o confirmada de Cáncer.
2. Duda diagnóstica (tumor folicular y/o muestra
inadecuada).
3. Nódulo quístico con MIBI negativo,
puncionados y drenados con dos o más recidivas.
4. Nódulo quístico con MIBI positivo.
5. Nódulos benignos de crecimiento rápido
y/o síntomas compresivos.
6. Nódulo tiroideo autónomo con inhibición
parcial o total del resto de la glándula.
¿Cuándo
tratar un nódulo con dosis terapeutica de T131?
1. Nódulo tiroideo autónomo con inhibición
del resto de la glándula.