| TIROIDECTOMIA
TOTAL O HEMITIROIDECTOMIA |
Dr. Luis Mauricio Hurtado-López
Cirujano General, Cabeza y Cuello
Dr. Felipe Rafael Zaldívar-Ramírez
Cirujano General
RESPONSABLE Y CORRESPONDENCIA
Dr. Luis Mauricio Hurtado-López
Clínica de tiroides, Servicio de Cirugía
General
Hospital General de México
Dr. Balmis 148 Col. Doctores
México D.F. CP 06726
TIROIDECTOMIA TOTAL O
HEMITIROIDECTOMIA PARA EL TRATAMIENTO DEL CANCER DIFERENCIADO
DE TIROIDES
Siempre que un enfermo presente cáncer diferenciado
de tiroides, el cirujano deberá decidir cual
es el mejor tratamiento a seguir; así encontrará
una gran cantidad de información disponible en
artículos y libros en la literatura mundial con
posiciones completamente polarizadas a este respecto,
abarcando un extenso abanico de posibilidades terapéuticas;
desde el tratamiento más conservador hasta cirugía
radical. Además estos tratamientos pueden estar
acompañados de adyuvancia con dosis ablativa
de yodo radioactivo y/o hormonoterapia de sustitución
o supresión. Para complicar aun más esta
decisión terapéutica existen un sinfín
de factores pronósticos que modificaran el resultado
de la decisión tomada.
Sin embargo la interrogante persiste: ¿Cuál
es la mejor opción terapéutica que puedo
ofrecer a mi paciente?
En la búsqueda de la respuesta óptima,
es importante comprender el comportamiento biológico
de esta neoplasia y evaluar los diferentes tratamientos
aplicados que nos brinda la información mundial.
Las razones fundamentales que manifiestan las diversas
posiciones terapéuticas para decidir la extensión
quirúrgica en le cáncer diferenciado de
tiroides están justificadas en dos grandes grupos:
a) Razones no oncológicas y b) Razones oncológicas.
Razones no oncológicas
Estas se refieren a la morbilidad quirúrgica
que la tiroidectomía puede tener al poner en
riesgo diversas estructuras del cuello, durante el procedimiento,
tales como los nervios laringeo recurrente (NLR), rama
externa del nervio laringeo superior y paratiroides.
A este respecto un grupo de autores
1-4
justifican la cirugía conservadora, o sea aquella
que no ponga en riesgo estas estructuras en forma unilateral
o bilateral de tal manera que no tenga las consecuencias
finales de una lesión de NLR, sobre todo bilateral
que terminaría en una insuficiencia respiratoria
progresiva y traqueostomía definitiva
5.
Así Udelsman,
6
reporta siete series de diferentes autores que justifican
la cirugía conservadora al indicar que la lesión
de el NLR es de 3% si se realiza tiroidectomía
total (TT) en cambio al realizar cirugía conservadora
(hemitiroidectomía) esto solo llega a el 1.9%,
sin embargo otras series
7-13
reportan una frecuencia de lesión del NLR de
0% a 2% al realizar tiroidectomía total por cáncer
diferenciado de tiroides.
Rodríguez-Cuevas
14
realizó un estudio en el que compara la lesión
del NLR entre Hospitales generales (HG) del Instituto
Mexicano del Seguro Social y el Hospital de oncología
el centro medico nacional siglo XXI (CMN) del mismo
instituto, indicando que en el CMN es de 5.5% y en los
HG de 13.9% concluyendo que la falta de experiencia
en esta cirugía es el factor que marca la diferencia;
de aquí la importancia de la sistematización
de la técnica quirúrgica,
15,16
como la implementada en la clínica de tiroides
del Hospital General de México, donde la morbilidad
al nervio, gracias a esta sistematización ha
disminuido a 1.6%
17
sin encontrar diferencias, incluso, si esta cirugía
la realiza un cirujano general de base o un residente
18
sin dependencia de otra especialidad quirúrgica,
situación que también se ha definido en
otros paises
19
La Hipocalcemia definitiva secundaria a hipoparatiroidismo
por ablación quirúrgica inadvertida, presenta
una historia semejante donde la diferencia entre cirugía
conservadora versus tiroidectomía total, no tiene
mayor significado, siendo cercana al 2%
2-6,10
El riesgo de lesión de la rama externa del nervio
laringeo recurrente, con base en su posición
de acuerdo a la clasificación de Cernea
20
podría ser de mas del 70%
21
sin embargo si se localiza durante la cirugía
esta se reduce considerablemente
22,23
Por lo tanto, la morbilidad quirúrgica no es
determinante para decidir la extensión quirúrgica
de una neoplasia maligna tiroidea. Es poco comprensible
pensar que el cirujano realice un procedimiento seguro
al realizar la hemitiroidectomía del lóbulo
afectado y deje de ser segura al abordar el lóbulo
contralateral, que en la mayoría de los casos
se encuentra sano, lo que difícilmente representará
una dificultad técnica para la identificación
y preservación de las estructuras del cuello
que incrementen la morbilidad.
Si el cirujano no tiene entrenamiento adecuado en cirugía
de tiroides
24
y decide realizar el procedimiento ya sea patología
benigna o maligna, la morbilidad esperada será
elevada
25
situación que puede disminuir con el apoyo de
cirujanos más experimentados o entrenamiento
adicional en centros especializados.
En consecuencia, todo cirujano con una secuencia lógica
y sistematizada en su técnica quirúrgica,
podrá realizar una tiroidectomía segura,
no importando si aborda uno o ambos lóbulos y
por supuesto este no debe ser un argumento a favor o
en contra de la extensión quirúrgica del
cáncer diferenciado de tiroides.
Razones oncológicas
La mayor comprensión del comportamiento biológico
se ha logrado mediante diversos análisis de factores
relacionados con características del paciente
y de la variedad histológica del tumor identificando.
Existen algunos indicadores pronósticos, que
en términos generales toman en cuenta la edad,
género, tamaño del tumor, extensión
capsular y/o a tejidos no tiroideos, metástasis
a distancia; otros incluyen la presencia de ganglios
metastáticos y si durante el acto quirúrgico
se logró realizar una resección completa
en forma macroscópica de la lesión.
Es interesante observar la evolución histórica
de estos factores, pues si bien en general, la evaluación
pronostica de un cáncer se realiza por medio
del sistema TNM de la unión internacional contra
el cáncer (UICC) y la American Joint Commissión
on Cancer (AJCC); inicialmente en el caso del cáncer
diferenciado de tiroides, este sistema no tuvo el mismo
impacto, ya que se consideraba que las metástasis
a ganglios regionales no eran un factor pronostico en
contra
26-27,
por otra parte el tamaño del tumor tiene influencia
en el pronostico, pero esta será mínima
si se compara con la agresividad propia del tumor.
28,29
En consecuencia no era infrecuente que pacientes con
cáncer tiroideo clasificados con buen pronóstico
fallecieran de manera precoz.
30
Mazzaferrri
31
inició en 1977 un esfuerzo extraordinario por
identificar otros factores de riesgo que pudieran predecir
un pronostico de manera segura, seguido del grupo europeo
(EORTC)
32
y el Canadian survey of thyroid cancer
33
en 1985, este último equipo publicó en
1987 una serie de más de mil pacientes
34,
con seguimiento a mediano plazo en la cual claramente
se evidencia que los factores que se acompañan
de alta mortalidad, y por ende son de mal pronostico
(análisis multivariado) son: edad mayor de 60
años e infiltración extratiroidea; y para
recurrencia, la misma edad y presencia de metástasis
regionales. Este mismo estudio en análisis univariado
determinó que la resección incompleta,
metástasis a distancia, género masculino
y tamaño de tumor mayor a 1 centímetro
son también factores de mal pronóstico.
Con estos indicios se publicaron y promovieron por todo
el mundo una gran cantidad de clasificaciones pronosticas
para definir grupos de riesgo a tener recurrencia y/o
mortalidad alta por cáncer diferenciado de tiroides
y en consecuencia determinar la agresividad del tratamiento.
Nombrados por las iniciales de los factores que toman
en cuenta o por el grupo de estudio al que pertenecen
en ingles, como EORTC
32
AGES
35,
AMES
36,
MACIS
37,
DeGroot
38,
MSKCC
39,
NTCTCS
40,
NCCN
41
todas ellas, sin lugar a dudas han tenido utilidad epidemiológica
y en su momento sirvieron para determinar la extensión
terapéutica, prácticamente todos tienen
en común como el factor de riesgo de mortalidad
más importante a la extensión neoplásica,
ya sea infiltrando la cápsula o tejidos extratiroideos,
es un hecho que la agresividad local es en general la
causa más frecuente de muerte.
42
En México, Rodríguez-Cuevas y cols.
43
encontraron que un tumor de más de 5cm, mas de
40 años de edad y extensión extracapsular
se relaciona a mayor mortalidad, por otro lado Herrera
y cols
44
determinaron que al tener mas de 40 años, tumor
de más de 3 centímetros, infiltración
local y ganglios positivos a metastasis, se presentaba
hasta un 60% de recurrencia a 10 años. Una vez
más el factor común es la infiltración
extratiroidea. Se confirmo que la metástasis
a ganglios, inicialmente no tomado en cuenta, es un
factor de riego a largo plazo para recidiva
45-47.
Todo tumor diferenciado de tiroides clasificado en grupo
de alto riesgo debe ser tratado con tiroidectomía
total más disección radical modificada
de cuello (en caso de ganglios positivos de metástasis)
y adyuvancia con dosis ablativa de yodo 131 y hormonoterapia
de supresión.
La controversia persiste en los pacientes considerados
de bajo riesgo, donde existen grupos quirúrgicos
que consideran que la cirugía limitada (hemitiroidectomia
mas itsmectomia) es suficiente, sin embargo otras afirman
que el tratamiento de estos pacientes también
deberá ser por medio de tiroidectomía
total y adyuvancia.
La razón por las que se indica tiroidectomía
total, independientemente del grupo de riesgo, se debe
a que la mayoría de las clasificaciones clínico-pronosticas
no toma en cuenta como factor de estudio uni o multivariado
el tratamiento y la recurrencia, de tal suerte que existen
pacientes clasificados en bajo riesgo y que presentan
recurrencia que van de 5 a 11%
48,49
y de estos el 50%
50
mueren por cáncer, situación que esta
directamente relacionada con la posibilidad de tener
4 veces mas recidiva local al realizar una hemitiroidectomía
que una tiroidectomía total en pacientes de bajo
riesgo
51.
La misma situación sucede con la recurrencia
a distancia que se presenta en un 1.3% de los pacientes
que fueron sometidos a tiroidectomía total en
grupos de bajo riesgo, contra un 11% cuando se realizó
cirugía limitada.
52,53
Toda recurrencia local y/o regional se relaciona directamente
con la posibilidad de desarrollar metástasis
a distancia con mortalidad que va de 30 a 64%
54,55
Es importante recalcar que de todos los factores estudiados,
los de peor pronóstico serán la extensión
tumoral transcapsular y extratiroidea, de tal suerte
que cualquier paciente con uno de estos factores y sin
importar el resto de características debe ser
considerado en el grupo de alto riesgo.
La mayoría de los autores dividen el pronostico
en base a la edad del paciente, considerando de buen
pronostico aquellos que estén por debajo de los
40 a 50 años y de mal pronostico para los que
lo rebasen. Sin embargo otros trabajos como el tercer
informe de la serie de Mazzaferri
56
demuestran como la edad influye en el pronostico de
algunos subgrupos etarios, así los pacientes
menores de 20 años pueden tener un curso desfavorable
con una recurrencia de hasta el 50% y una mortalidad
por cáncer de 25%, situación que si no
se toma en consideración propiciará, nuevamente
que pacientes con aparente buen pronostico evolucionen
desfavorablemente al ser tratados con medidas conservadoras
por pertenecer, aparentemente, a grupos de bajo riesgo.
El mismo trabajo de Mazzaferi
56
realiza un estudio multivariado en más de 1500
pacientes tomando en consideración el tratamiento
realizado, recurrencia y mortalidad, demostrando que
la cirugía limitada por si misma es un factor
pronóstico desfavorable, al igual que el no administrar
tratamiento adyuvante con dosis ablativo de yodo 131
y posteriormente hormonoterapia supresiva, marcando
una pauta que antes no había sido detectada,
de hecho, esta situación se dio gracias a la
evaluación y análisis a largo plazo, 40
años de seguimiento de pacientes tratados en
distintas modalidades, situación que se refleja
en otras series
57-60
Tal vez el punto de inflexión y que no permite
hacer un consenso adecuado es la defensa obstinada que
los autores y seguidores de cada una de estas clasificaciones
hacen, restando importancia al hecho de que personas
clasificadas en bajo riesgo aún mueren por cáncer
y la única forma de disminuir esto será
realizando un tratamiento completo y el otro grupo desdeña
esta mortalidad diluyéndola dentro de la estadística
completa.
Sin embargo, ¿tendrían la misma actitud
conservadora en caso de un carcinoma tiroideo en un
familiar directo? o le brindarán la máxima
oportunidad de control.
A este respecto son realmente pocos los que han reconocido
y corregido su posición, como lo realizó
la clínica Mayo al darse cuenta de estas deficiencias
al volver a analizar su serie de pacientes con AGES
y en consecuencia desarrollaron el MACIS con la que
identificaron que pasados 20 años de seguimiento,
la recurrencia local fue de 14% para la hemitiroidectomía
contra 2% de la tiroidectomía total, así
como la recurrencia regional fue de 19% para la cirugía
limitada contra 6% de la cirugía completa y pese
a subdividir los grupos de riesgo a cuatro categorías
concluyen recomendando la tiroidectomía total
como tratamiento estandar
37.
Otros persisten en definir extensión de tiroidectomía
en relación a grupos de riesgo
61,62
fraccionando los grupos de riesgo para poder ser más
exactos, sin embargo la gran falla esta en el tiempo
de seguimiento, siendo generalmente entre 10 y 20 años,
ya que las series que abarcan más tiempo demuestran
una diferencia importante de recurrencia y mortalidad,
siendo nuevamente la tiroidectomía total, el
procedimiento que mejores resultados brinda.
La razón para fraccionar los grupos de riesgo
iniciales (alto y bajo riesgo) se debe a que se identifica
que existen pacientes con riesgo intermedio y se inicia
la fragmentación de los grupos de dos
35,36
a tres
39,41
o cuatro
37,38
en base a los criterios pronósticos, sin embargo,
finalmente solo se trata de pacientes con tumores agresivos
en diferente estadio no existiendo necesidad de tantas
subdivisiones.
El punto clave, realmente, es que existen factores aún
no identificados y que seguramente serán motivo
de estudio a futuro, como los genéticos, que
marcan diferencia entre tumores
63
que desde el punto de vista histopatológico son
iguales, pero que en comportamiento biológico
unos son mas agresivos que otros, y básicamente
pueden tener mayor capacidad de infiltración
local, rompiendo la cápsula tiroidea e infiltrando
tejidos blandos y/o tener una gran capacidad de diseminación
linfática, que se manifiesta por múltiples
focos en la glándula (multicentricidad) y presencia
de metástasis en ganglios regionales y/o a distancia,
lo que explica por que pacientes en grupo de bajo riesgo
evolucionan como si fueran de alto riesgo
64.
En general, el cáncer diferenciado de tiroides
es de lenta evolución y pueden pasar años
sin manifestar la recidiva, por tanto, los estudios
que pretendan evaluar resultados de tratamiento entre
cinco y diez años de evolución, como sería
para la mayoría de los canceres que afectan al
ser humano, caerán en el error de pensar que
muchos pacientes ya están curados y en realidad
solo es cuestión de tiempo para manifestar la
recidiva e incluso posible fallecimiento por cáncer.
Por tanto ante el diagnostico de cáncer diferenciado
de tiroides ya sea por biopsia por aspiración
con aguja fina o durante un estudio transoperatorio,
la recomendación, que el tiempo ha demostrado
ser la terapéutica más eficaz hasta el
momento, es realizar una tiroidectomía total
y de tener metástasis positivas en los ganglios
regionales complementar el procedimiento con una disección
radical modificada de los niveles II a VII.
Es importante recalcar que la cirugía completa
es solo una parte del tratamiento, ya que está
plenamente demostrado que la adyuvancia con dosis ablativa
de yodo 131 y hormonoterapia de supresión constituyen
una terapéutica integral y que ofrece el mejor
resultado de control a largo plazo para el cáncer
diferenciado de tiroides.
Al momento esta deberá ser la conducta más
adecuada en los pacientes con cáncer diferenciado
de tiroides, sin embargo persiste el hecho que hasta
un 20% de pacientes finalmente fallecen por cáncer,
su futuro ya no esta en que sigamos discutiendo la extensión
quirúrgica y terapia adyuvante conocida, seguramente
estará en el adecuado conocimiento de los factores
genéticos
65
y su posible manipulación, o en el empleo de
nuevos medicamentos para la erradicación del
cáncer diferenciado de tiroides.